Soñé
que soy mama. Que lo fui. Que lo era. Veía a mi hijo envuelto en mantas en
brazos de otras mujeres, todas pasaban por la experiencia de acobijar a ese
pequeño latir, yo no. Yo me consumía en deseos, yo no soportaba la espera, me
quemaba el pecho una y mil veces por no sentir a mi hijo. Lo arrebate sin pensar y con furia de las garras de un mujer.
Esa mujer, no una mujer cualquiera… ella. Cuando lo tuve en mis brazos, como
una pequeña lombriz resbalosa, sobrevino el viento de mis tormentas. Estaba
frío, sus pies helados se clavaban en
mí, nada le daba calor. Ni mi pecho maternal, ni mis manos maternales, ni mi
deseo de que esté siempre cómodo y caliente. Tenía un hijo sin nombre que no
paraba de moverse entre mis brazos. Su cuerpo escurridizo aumentaba y disminuía
de tamaño a su antojo. Lloraba, berreaba, con fuerza y constancia. Yo intuía
que su llanto era mi desatino. Mi desatino maternal eterno, él siempre
lloraría, por fuera o por dentro. Tenía un hambre voraz que no podía saciar.
Pensé en amamantarlo y sentí que mis pechos enflaquecían. Estaba seca, nada
saldría de mí que pudiera calmar o colmar a esta criatura que se hacía cada vez
más pesada en mis brazos. “Hay que ponerle nombre a este animalito” pensé.
Siempre quise llamar “Constantino” a mi primogénito. Y mientras las miradas
acusadoras de todas las mujeres se clavaban en mí como mil agujas acusatorias,
desperté. Sabiéndome vacía. Sabiéndome mujer. Sabiéndome no madre. Sabiéndome
creadora y destructora de un futuro distante.
jueves, 31 de octubre de 2013
sábado, 4 de mayo de 2013
God's in his heaven, all’s right with the world
Una mujer se sienta en un sillón. Enciende un cigarrillo. Se inclina hacia adelante.
Una lagrima brota desde el rabillo del ojo. Rueda suavemente por la mejilla. Cae al piso.
Una mano temblorosa se cierra lentamente. Late. Como un corazón débil.
La ceniza acumulada cae. Se deshace en un nanosegundo. Cubre el piso.
Una brisa suave entra. La piel se eriza. El cuerpo se encoje.
Un rastro de sal reseca la piel. La curte. La surca.
(Un pensamiento fugaz.)
El cigarrillo humea. Se apresura. Se consume.
Un ardor activa los nervios. Un movimiento rápido. Se apaga.
Una breve llama se enciende. Otro. El humo fluye.
Una boca reseca busca alivio. No existe. La garganta se desgarra.
Los ojos se fijan en su objetivo. Unas falanges huesudas. Desconocidas.
Las manos irreconocibles la reclaman. La incitan. La provocan.
¿Quién soy hoy? Palpo mi rostro entumecido y reconozco las facciones. Una máscara inescrutable que me puse quién sabe cuándo. Encontré abovedados en mi piel mil miedos que no conocía. El tiempo me volvió débil (Fallido) Yo me volví débil con el tiempo (Fallido) Yo siempre fui débil y temerosa. El dilema del erizo.
-¿Qué es esto? ¿Soy yo? ¿Las formas que otros reconocen como yo? Es mi representación. Esta. Esta. Todas son representaciones mías Solamente descripciones, no el yo verdadero. ¿Pero entonces que es lo que soy?
-¿Soy esto? ¿Es mi verdadero yo o un falso yo?
-Tú eres tú. Tienes tu propio espacio bien delimitado, con su propio tiempo.
-Sí, es verdad. Mi ropa. Mis zapatos. Mi habitación. Todo eso es parte de mi.
-Esas cosas son reunidas por tu voluntad.
-Las cosas que considero yo mismo, son yo mismo. No soy otra cosa que yo mismo. Pero aún no me comprendo. ¿Dónde estoy? ¿Qué es lo que soy? ¿Qué es lo que soy?
Ella, sacude sus recuerdos, vuelve por un instante de su trance, y se cruza con unos ojos difusos que la miran fijamente. Vuelve a reconocer el plano en el que se encuentra. Esas manos huesudas aún siguen ahí, inútilmente, convocándola.
(El reloj se ha adelantado ya varias horas.)
Una caricia áspera, una mirada hueca, el destino inevitable de besar secamente sus labios. Ella necesita sentir. Saber que aún está allí, aunque más no sea por un instante. Displicentes cariños semiautomáticos.
Es todo lo que tiene para dar. Charlas insulsas de alcoba. Cigarrillos desabridos. Un café que se enfría lentamente, abandonado en una pequeña mesa derruida.
-Dios mío. Nadie me comprende.
-Eres un tonto. Por supuesto que nadie te comprende. Nadie puede comprenderte.
-La única persona que se interesa en ti, que te comprende, eres tú mismo.
-Así que debes cuidarte.
-Pero ni siquiera sé quién soy yo mismo ¿Cómo me comprenderé? ¿Cómo puedo cuidarme a mí mismo?
-Tienes miedo.
-Aún eres inestable.
-Tu yo presente.
-Quienes rodean a tu yo presente.
-Y el medio ambiente que rodea a tu yo presente.
-Ninguno de ellos es permanente.
-El tiempo continúa fluyendo.
-Tu mundo está en un estado de constante cambio. Y tú mismo siempre estas sujeto al cambio, siguiendo la fluctuación de tu mente.
...
......
.........
Todo cesa repentinamente. Con sus sentidos desorientados busca a tientas en la obscuridad. La negrura cubre todo al alcance de sus ojos y sus manos. No encuentra nada que tocar. La humedad invade el aire, un olor penetrante le penetra la piel y se cuela en su sangre. Encuentra el límite. Un lecho frío, empapado de sudores viejos, pegajoso. El aturdimiento no le permite pensar, solo vuelve sus ojos sin rumbo en busca de una respuesta que le salte a la vista. Por una rendija se cuela un ínfimo rayo de luz, que espera impaciente ser descubierto. La mujer voltea, y vuelve a sumergirse en su sueño profundo.
http://www.youtube.com/watch?v=GW3BkKuz11E
Una lagrima brota desde el rabillo del ojo. Rueda suavemente por la mejilla. Cae al piso.
Una mano temblorosa se cierra lentamente. Late. Como un corazón débil.
La ceniza acumulada cae. Se deshace en un nanosegundo. Cubre el piso.
Una brisa suave entra. La piel se eriza. El cuerpo se encoje.
Un rastro de sal reseca la piel. La curte. La surca.
(Un pensamiento fugaz.)
El cigarrillo humea. Se apresura. Se consume.
Un ardor activa los nervios. Un movimiento rápido. Se apaga.
Una breve llama se enciende. Otro. El humo fluye.
Una boca reseca busca alivio. No existe. La garganta se desgarra.
Los ojos se fijan en su objetivo. Unas falanges huesudas. Desconocidas.
Las manos irreconocibles la reclaman. La incitan. La provocan.
¿Quién soy hoy? Palpo mi rostro entumecido y reconozco las facciones. Una máscara inescrutable que me puse quién sabe cuándo. Encontré abovedados en mi piel mil miedos que no conocía. El tiempo me volvió débil (Fallido) Yo me volví débil con el tiempo (Fallido) Yo siempre fui débil y temerosa. El dilema del erizo.
***
-¿Qué es esto? ¿Soy yo? ¿Las formas que otros reconocen como yo? Es mi representación. Esta. Esta. Todas son representaciones mías Solamente descripciones, no el yo verdadero. ¿Pero entonces que es lo que soy?
(¿Que soy yo?)
-Tú eres tú. Tienes tu propio espacio bien delimitado, con su propio tiempo.
-Sí, es verdad. Mi ropa. Mis zapatos. Mi habitación. Todo eso es parte de mi.
-Esas cosas son reunidas por tu voluntad.
-Las cosas que considero yo mismo, son yo mismo. No soy otra cosa que yo mismo. Pero aún no me comprendo. ¿Dónde estoy? ¿Qué es lo que soy? ¿Qué es lo que soy?
***
Un espejo cóncavo devuelve a la mujer su imagen real. La distorsión que ella ve cuando escruta en su interior. Nadie puede negarle esa realidad parcial. Su mente (como la de cualquier ser mortal) es como la casa de los espejos, un laberinto confuso, donde difícilmente distinguimos una imagen real de una falsa, y donde nuestra propia imagen se multiplica y se distorsiona al infinito.
Ella, sacude sus recuerdos, vuelve por un instante de su trance, y se cruza con unos ojos difusos que la miran fijamente. Vuelve a reconocer el plano en el que se encuentra. Esas manos huesudas aún siguen ahí, inútilmente, convocándola.
(El reloj se ha adelantado ya varias horas.)
Una caricia áspera, una mirada hueca, el destino inevitable de besar secamente sus labios. Ella necesita sentir. Saber que aún está allí, aunque más no sea por un instante. Displicentes cariños semiautomáticos.
Es todo lo que tiene para dar. Charlas insulsas de alcoba. Cigarrillos desabridos. Un café que se enfría lentamente, abandonado en una pequeña mesa derruida.
***
-Deseas una barrera para alejarte del mundo.
-Dios mío. Nadie me comprende.
-Eres un tonto. Por supuesto que nadie te comprende. Nadie puede comprenderte.
-La única persona que se interesa en ti, que te comprende, eres tú mismo.
-Así que debes cuidarte.
-Pero ni siquiera sé quién soy yo mismo ¿Cómo me comprenderé? ¿Cómo puedo cuidarme a mí mismo?
-Tienes miedo.
-Aún eres inestable.
-Tu yo presente.
-Quienes rodean a tu yo presente.
-Y el medio ambiente que rodea a tu yo presente.
-Ninguno de ellos es permanente.
-El tiempo continúa fluyendo.
-Tu mundo está en un estado de constante cambio. Y tú mismo siempre estas sujeto al cambio, siguiendo la fluctuación de tu mente.
...
......
.........
***
Todo cesa repentinamente. Con sus sentidos desorientados busca a tientas en la obscuridad. La negrura cubre todo al alcance de sus ojos y sus manos. No encuentra nada que tocar. La humedad invade el aire, un olor penetrante le penetra la piel y se cuela en su sangre. Encuentra el límite. Un lecho frío, empapado de sudores viejos, pegajoso. El aturdimiento no le permite pensar, solo vuelve sus ojos sin rumbo en busca de una respuesta que le salte a la vista. Por una rendija se cuela un ínfimo rayo de luz, que espera impaciente ser descubierto. La mujer voltea, y vuelve a sumergirse en su sueño profundo.
http://www.youtube.com/watch?v=GW3BkKuz11E
martes, 23 de abril de 2013
Mi derrotero recurrente
He visto las huestes del Hades
Transitando caminos conocidos.
Me han pasado por al lado, sin verme,
Y yo silbando bajito.
He sentido un viento gélido en mi rostro
Mientras caminaba hacia el río,
Y mi piel, cada vez más pálida,
No se ha erizado.
He olfateado la fetidez de la ciudad
Mezclado con el aroma de los hogares.
Y mi reflejo en las ventanas cálidas
Me ha devuelto una mirada turbia.
Una vista panorámica de la ciudad
Se invierte, se distorsiona.
Todo cae en un torbellino abrupto.
Ya no conservo mis pasos
Y no encuentro el lugar de mis pies.
Floto a la deriva, como la basura derramada.
Como un papel desechado.
Me busco en un lugar incierto,
Intento volver sobre mis pasos,
Pero ya es tarde.
El viento lo ha borrado todo.
Una nube de polvo se eleva,
La tierra se mete en mis ojos,
En mis pulmones,
Me penetra por cada orificio.
Y aún así, me siento volátil,
Liviana, frágil.
Soy dubitativa.
Soy inconsistente.
Soy débil.
Soy sincera.
Soy inútil.
Soy simple.
Mis razonamientos son simples.
Mis pensamientos son inútiles.
No vale la pena. Hoy.
Soy todos los yo que me miran.
Hoy. Soy todos ellos, menos yo.
Yo estoy ciega. Hoy.
Transitando caminos conocidos.
Me han pasado por al lado, sin verme,
Y yo silbando bajito.
He sentido un viento gélido en mi rostro
Mientras caminaba hacia el río,
Y mi piel, cada vez más pálida,
No se ha erizado.
He olfateado la fetidez de la ciudad
Mezclado con el aroma de los hogares.
Y mi reflejo en las ventanas cálidas
Me ha devuelto una mirada turbia.
Una vista panorámica de la ciudad
Se invierte, se distorsiona.
Todo cae en un torbellino abrupto.
Ya no conservo mis pasos
Y no encuentro el lugar de mis pies.
Floto a la deriva, como la basura derramada.
Como un papel desechado.
Me busco en un lugar incierto,
Intento volver sobre mis pasos,
Pero ya es tarde.
El viento lo ha borrado todo.
Una nube de polvo se eleva,
La tierra se mete en mis ojos,
En mis pulmones,
Me penetra por cada orificio.
Y aún así, me siento volátil,
Liviana, frágil.
Soy dubitativa.
Soy inconsistente.
Soy débil.
Soy sincera.
Soy inútil.
Soy simple.
Mis razonamientos son simples.
Mis pensamientos son inútiles.
No vale la pena. Hoy.
Soy todos los yo que me miran.
Hoy. Soy todos ellos, menos yo.
Yo estoy ciega. Hoy.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Culto a la infinitud de un instante.
De pronto, la sangre que corre,
Y le abrasa, como mil hormigas de fuego, la piel.
Y el delirio febril, que solo le devuelve una mira dislocada.
Una fuente de roja alquimia.
Los pensamientos se diluyen y gotean en la mesa.
Frente a la mirada atónita,
Un destello carmesí se fuga.
Unas manos rinden culto a Baal,
Danzando frente a unos ojos truncos.
Un agujero negro, y en el fondo,
Una palabra ininteligible,
Como proyectada sobre una gran pantalla en blanco...
Fuera de foco.
Miles de palabras fuera de foco.
Letras y sílabas sin sentido unificado.
Lenguas muertas.
Todo recayendo sobre él.
Y la inevitable destrucción,
El estallido de su inconsciencia al tocar aquel fondo lábil.
Una nota de suicidio.
Una simple nota.
Un Si bemol, o un Fa menor, tal vez.
Con gran destreza se desliza hasta la garganta rasgada
Y se libera en un graznido débil.
El rostro pálido se refleja eternamente
En el espejo de fuego que se pinta sobre la mesa.
Yace ahí, un eterno Narciso.
Con sus ojos huecos contemplando la infinitud de la belleza.
Los vapores de su cuerpo pútrido
Tal vez despierten, algún día, la curiosidad de sus vecinos.
Y le abrasa, como mil hormigas de fuego, la piel.
Y el delirio febril, que solo le devuelve una mira dislocada.
Una fuente de roja alquimia.
Los pensamientos se diluyen y gotean en la mesa.
Frente a la mirada atónita,
Un destello carmesí se fuga.
Unas manos rinden culto a Baal,
Danzando frente a unos ojos truncos.
Un agujero negro, y en el fondo,
Una palabra ininteligible,
Como proyectada sobre una gran pantalla en blanco...
Fuera de foco.
Miles de palabras fuera de foco.
Letras y sílabas sin sentido unificado.
Lenguas muertas.
Todo recayendo sobre él.
Y la inevitable destrucción,
El estallido de su inconsciencia al tocar aquel fondo lábil.
Una nota de suicidio.
Una simple nota.
Un Si bemol, o un Fa menor, tal vez.
Con gran destreza se desliza hasta la garganta rasgada
Y se libera en un graznido débil.
El rostro pálido se refleja eternamente
En el espejo de fuego que se pinta sobre la mesa.
Yace ahí, un eterno Narciso.
Con sus ojos huecos contemplando la infinitud de la belleza.
Los vapores de su cuerpo pútrido
Tal vez despierten, algún día, la curiosidad de sus vecinos.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Oda a mi ánima maldita.
Ánima lunar.
Cristal.
Sabor sempiterno,
Dolor infernal.
Te bebo,
Para probar mi espíritu.
Carne grisácea.
Mi cuerpo abandonado
a la inclemencia del tiempo.
Ánima lunar
Te bebo,
Para sucumbir.
Para no sentir.
Noche. El mayor de los excesos.
Mi rigor eterno.
Noche. Como te anhelo.
Te perdí pisada,
Pero aun te recuerdo
Dulce y trastornada.
Melancólica.
Ánima lunar.
Te escribo
Para recordarte.
Aun no es tarde para pintar.
Te veo en fotografías.
Ayeres, recuer...
Soles ponientes.
Lineas que guían
A los caminantes perplejos.
Tormenta inminente.
Ánima lunar.
En ti me refugio
De mi errante andar.
Extraño tu delirio,
Tus poesías inconclusas,
Tu infranqueable abismo.
Me invade el desvelo hoy,
Ánima lunar,
Y te encuentro cruel.
Te deseo, con mi sexo roto.
Con mi mente,
Subyugada a recordar
El sueño interrumpido
De mi niñez.
Me atormenta la duda.
La moral.
La enseñanza pura.
Cuantas noches de sangre.
Ánima lunar.
Nunca me abandonaste.
Me has perseguido
En tus sueños turbios,
Aunque no te recuerde.
A pesar de oír tu delirio.
Despierto con tu sabor amargo,
con la sed de tu noche.
Déjame habitarte,
Ánima lunar,
Conciente y disgregada.
Mi único amor.
Mi Ánima lunar.
Destilada y solitaria.
Cristal.
Sabor sempiterno,
Dolor infernal.
Te bebo,
Para probar mi espíritu.
Carne grisácea.
Mi cuerpo abandonado
a la inclemencia del tiempo.
Ánima lunar
Te bebo,
Para sucumbir.
Para no sentir.
Noche. El mayor de los excesos.
Mi rigor eterno.
Noche. Como te anhelo.
Te perdí pisada,
Pero aun te recuerdo
Dulce y trastornada.
Melancólica.
Ánima lunar.
Te escribo
Para recordarte.
Aun no es tarde para pintar.
Te veo en fotografías.
Ayeres, recuer...
Soles ponientes.
Lineas que guían
A los caminantes perplejos.
Tormenta inminente.
Ánima lunar.
En ti me refugio
De mi errante andar.
Extraño tu delirio,
Tus poesías inconclusas,
Tu infranqueable abismo.
Me invade el desvelo hoy,
Ánima lunar,
Y te encuentro cruel.
Te deseo, con mi sexo roto.
Con mi mente,
Subyugada a recordar
El sueño interrumpido
De mi niñez.
Me atormenta la duda.
La moral.
La enseñanza pura.
Cuantas noches de sangre.
Ánima lunar.
Nunca me abandonaste.
Me has perseguido
En tus sueños turbios,
Aunque no te recuerde.
A pesar de oír tu delirio.
Despierto con tu sabor amargo,
con la sed de tu noche.
Déjame habitarte,
Ánima lunar,
Conciente y disgregada.
Mi único amor.
Mi Ánima lunar.
Destilada y solitaria.
miércoles, 15 de agosto de 2012
Impresiones personales.
Esto soy yo, fugándome en un papel.
Soy las líneas que me componen y me
delimitan.
Esto soy yo, intentando
traducirme inútilmente,
Escapando de mis pensamientos fríos.
Esto soy yo, jugando una última carta
Para ganarle al delirio de la humedad.
Esto es la tinta de mi ser,
Derramándose a través de mi
cuerpo hacia el papel.
Todo azarosamente elegido en el momento
correcto.
Esto soy yo, un cuerpo hinchado por
la putrefacción.
Y mientras estoy suspendida en el agua
turbia,
Dejando que mis pulmones se llenen,
Pienso en el último grito.
El grito expresionista.
Ahora, esto soy yo, un cuerpo que flota en
la laguna.
Con los ojos abiertos y comidos por los
peces.
Con los labios pálidos e
inamovibles.
Al final, esto soy yo.
Las líneas en el papel solo son líneas.
Un otro yo, distinto a ese que
yace ahí.
Esto que queda suspendido en el tiempo,
Soy yo, un yo posible de todos los yo.
Esto es el yo que mutará en las mentes
ajenas.
El yo que se trastoca frente a cada
lectura
de aquellos seres que no son yo.
Pero el yo en mi mente ha muerto;
Se ha disuelto en el agua turbia,
y en mi propia mirada vacía.
lunes, 30 de julio de 2012
Escrito Irrisorio
Hay una fiera tras mi sombra, que mutila mis pasos, mis intentos.
Hay unos dientes, tan afilados que desgarran la carne fresca.
Hay restos de carroña putrefacta que dejo tras de mi.
Avanzo sobre los restos de la fortuna despedazada.
Hay peces que saltan y se diluyen en el agua, porque los han hecho de arcilla.
Hay puentes quebrados en un lugar que nunca pude ver.
Porque nunca llego a la zona.
Hay susurros que paralizan.
Y un ente que te agarra el alma desde adentro,
Y si no te corres puede deborartela.
Hay prensas que comprimen las ideas en .zip
Hay letras que reemplazan todos mi gritos y mis silencios.
Pero nunca llego a la zona.
Hay cosas que no podrás tocar jamas.
Cuerdas que no atan y se retuercen por su inutilidad.
Hay una luna de cartón. Y el sol de frente,
Juzgando y cegando a los disidentes.
Hay miles de destellos que mueren en el instante.
Y yo nunca llego a la zona.
La fiera acecha, pero nunca ataca.
Paraliza y demora, no ataca.
Nunca ataca. Nunca ataca
Los dientes se clavan y desgarran.
Pero no sangra. Nada sangra.
Nunca va a sangrar.
Y las volutas de humo que quedan suspendidas en el aire,
ahí están. Al igual que las palabras fútiles de otros tiempos.
Tal vez nunca llegue a la zona.
Hay unos dientes, tan afilados que desgarran la carne fresca.
Hay restos de carroña putrefacta que dejo tras de mi.
Avanzo sobre los restos de la fortuna despedazada.
Hay peces que saltan y se diluyen en el agua, porque los han hecho de arcilla.
Hay puentes quebrados en un lugar que nunca pude ver.
Porque nunca llego a la zona.
Hay susurros que paralizan.
Y un ente que te agarra el alma desde adentro,
Y si no te corres puede deborartela.
Hay prensas que comprimen las ideas en .zip
Hay letras que reemplazan todos mi gritos y mis silencios.
Pero nunca llego a la zona.
Hay cosas que no podrás tocar jamas.
Cuerdas que no atan y se retuercen por su inutilidad.
Hay una luna de cartón. Y el sol de frente,
Juzgando y cegando a los disidentes.
Hay miles de destellos que mueren en el instante.
Y yo nunca llego a la zona.
La fiera acecha, pero nunca ataca.
Paraliza y demora, no ataca.
Nunca ataca. Nunca ataca
Los dientes se clavan y desgarran.
Pero no sangra. Nada sangra.
Nunca va a sangrar.
Y las volutas de humo que quedan suspendidas en el aire,
ahí están. Al igual que las palabras fútiles de otros tiempos.
Tal vez nunca llegue a la zona.
viernes, 22 de junio de 2012
insano nocturno de un insano noctambulo.
Me... mi... yo... mi misma...
mio... de mi... a mi...
de mi desvelo...
de mi incapacidad.
De mi estaticidad infranqueable.
a mi mirada demente y pueril...
mi yo envase vacío de mi.
hacia mis palabras fútiles.
No doy.me quedo.me permanezco.quieta.
Mi, perra dócil y fiel a vos.
A mi.
De yo.
de nada... de noche.
De bruma espeza nublando cuerpo.
de piel corrupta por el tiempo.
Mi vos. mi todos. mi ojoomnipresente.
atento, lúcido. de mis sombras inquietas.
mis acordes rotos y los otros.
El vos de allá. Los vos de allá.
de acá, de mi.
mio... de mi... a mi...
de mi desvelo...
de mi incapacidad.
De mi estaticidad infranqueable.
a mi mirada demente y pueril...
mi yo envase vacío de mi.
hacia mis palabras fútiles.
No doy.me quedo.me permanezco.quieta.
Mi, perra dócil y fiel a vos.
A mi.
De yo.
de nada... de noche.
De bruma espeza nublando cuerpo.
de piel corrupta por el tiempo.
Mi vos. mi todos. mi ojo
atento, lúcido. de mis sombras inquietas.
mis acordes rotos y los otros.
El vos de allá. Los vos de allá.
de acá, de mi.
Y todo lo demás que hay afuera
de esta gran coraza rugosa y méndiga todo lo que mi ojo no llega a
ver todo lo que mis manos no alcanzan y jamás tocaran todo lo inefable que se esconde en las pupilas de los muchos vos que hay allá tan lejos en la línea horizontal tan cerca del sol todo lo que no soy y me construye toda la superficie que no habito y el aire que no surco porque no soy etérea ni
volátil el eterno devenir en
bicho kafkiano todos los pensamientos que no tengo todas estas palabras que no me pertenecen.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Vomito verborrágico de una crónica acabada.
"I'll make my getaway
Time on my own
Search for a better way
To find my way home to your smile"
David Gilmour
Me fui hace tiempo de mi sonrisa falsamente dibujada.
Me fui de mis ojos.
Deje dos cuencas vacías donde se acumula algo inefable.
Las palabras brotan y se desvanecen en un segundo.
Me condene a lo efímero. Condene mis huesos.
Fui polvo y me fui. Y me hice esperar.
En mis mejillas se acumularon atardeceres.
La cálida luz otoñal da un brillo de viveza a las cuecas vacías.
se ha acumulado agua y me ha arrastrado.
Me llevo lejos, me deje llevar y no había nadie ahí.
Mis palabras se volvieron estériles con el paso del tiempo.
O con su completa detención.
Caí como hoja seca, caí y me hice esperar.
Divague por mundos alternos,
paradigmas desconocidos de la frivolidad.
Vague, vague, quise llegar...
Fui impotente, fui frígida y virginal.
Trunque mi sexo, mi piel, mi aliento.
Entre en descomposición, mi cuerpo se corrompió.
Fui tragada por Ceres, por Cronos, por Eros,
Y recibida por Gea en su vientre maternal.
Y por ultima vez me hice esperar...
Los gusanos comieron mi carne pútrida,
Y una ultima exhalación surgió de mi vientre...
La sonrisa ahora se hace eterna en mis labios,
ya no aquella mueca disonante e irónica.
Ya no... ya nadie espera...
Hoy todavía es hoy.
jueves, 15 de marzo de 2012
Rumiante...
Para el niño que escribe en el cielo...
Desarme total.
Hora fatal.
Desgarro infinito.
Dolores yuxtapuestos.
Fieras internas.
Domadores incesantes.
Jirones del ayer.
Tiempo trastocado.
Percepción inservible.
Ángel eterno.
Sonrisa imborrable.
Dolor.Dolor.Inescrutable.
Ensueño infernal.
Desidia absoluta.
Anonadamiento mentecato.
Vigilia eterna.
Foja cero.Punto muerto
Lagrima agridulce.
Eternidad Imaginaria.
Abrazo embalsamado.
Destello de Luz.
Dolor.Dolor.Instantáneo.
Repentino.
Inútil.
Quebrado.
Despreciable dolor. Indeseado.
Impulso contenido.
Noche y furia.
Amanecer y furia.
Tiempo roto y furia.
Amargura.
Mi mente se desmorona sobre un piso de hierro, se me
destruye el corazón en punzadas de dolor, el alma permanece en la
incertidumbre. La aparente reacción no es tal. Los instantes de alivio son solo
eso… instantes… efímeros y tímidos. Mis dedos inquietos sobre el papel
escriben, su pereza son mi perdición. La mente va más rápido. O tal vez no va.
Ya nada va.Hoy nada va.Nada.
Hoy solo sal.
Hoy incertidumbre.
Hoy debate lunático.
Insomnio obsoleto y absoluto.
Pilares cayendo.
Cristales quebrados.
Hoy, príncipe de Dinamarca, te recuerdo.
Y por recordarte te detesto, por tu razón.
Por tu acierto y elocuencia.
Ribetes de la vida.
Arena y polvo.
Hoy toda la eternidad.
Hoy todo. Para vos todo.
Hoy vendaval y chaparrón.
Para vos todos los soles, todos.
Toda la inmensidad.
Para vos.Mi letra.
Unabrazoyunteveo.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Ludico III (Mimicry) - Agorafobia.
"Todo universo supone la aceptación temporal, sino de una ilusión cuando menos de un universo cerrado, convencional y, en ciertos aspectos, ficticio. Aquí no predominan las reglas sino la simulación de una segunda realidad. El jugador escapa del mundo haciéndose otro. Estos juegos se complementan con la mímica y el disfraz."
Roger Caillois
Simbionte I - ¿Es usted quien me mira?
Simbionte II - Si,
lo miro. Constantemente
S.I - (Calla)...
S.II - Tiene usted
una peca en la nariz, la cuarta uña de su mano derecha más larga que las
otras, y cuando pestañea el ruido de sus parpados es perturbador.
S.I - Ha captado
mi esencia. ¿Hace cuanto que está ahí?
S.II - Lo
suficiente.
S.I - Usted será
mi doble, cuando yo alcance la cúspide gris de esta tarde ya nos
habremos fundido.
S.II - Habla con
mucha seguridad, pero no se le desprende ni un halo de sinceridad en la voz. Usted
teme. Teme a su multiplicidad, teme caer en el abismo y no poder
regresar.
S.I - Cuando
llegue a la cúspide ya no podre temer.
S.II - La
seguridad se ha esfumado en esa última frase, ¿quiere acercarse? ¿Verme más de
cerca? Tal vez usted también encuentre algo peculiar en mi aspecto
S.I - Yo no quiero
observarlo, la emisión de su voz ya es bastante información para mi, nunca debería
haberme hablado.
S.II - ¿Le sueno
familiar? ¿Acaso le recuerdo algún aroma de la infancia?
S.I - Tal vez...
Leña en el hogar, y atardeceres grises. Cuando llegue a la cúspide ya no
recordare.
S.II - ¿Usted
teme?... Me teme, pero quiere avanzar hacia el punto sin retorno. Su cara
lavada me recuerda a las tortugas. Algo de los estragos que causan los años se
le ha escapado a su rostro jovial, pero su piel... la sequedad del ser es algo
inevitable cuando la vida se lleva a cuestas. Usted tiene la sonrisa cuarteada
del desuso, y el ruido de sus parpados, amigo...
S.I - Las pequeñas
vicisitudes cotidianas, ¿ha visto?
S.II- (Ríe, con
una risa que parece provenir desde lo más bajo de sus entrañas) ¿Vicisitudes
dice usted? ¿Hace cuanto que espera aquí sentado?
S.I - Su risa,
aunque algo macabra, créame, es de lo más real que he escuchado en este
lugar.
S.II - El
plenilunio esta próximo. ¿Qué piensa hacer? ¿Va a dejarse arrastrar? ¿No piensa
oponerse?
S.I - La toma de decisiones
nunca ha sido mi fuerte. Tal vez sea mejor que usted intervenga. Ya se ha
creado bien la máscara, y puedo notar en su voz la levedad... usted no se ha
secado, y es más duro. Le opuso resistencia a la superstición del tiempo.
S.II - Amigo mío,
en cuanto me deje entrar la lucha por la separación será fatal. Ninguno de los
dos sobrevivirá a la ruptura de la simbiosis. Pero si usted lo desea puedo irme
ahora, abortar esta línea de fuga y que todo siga su curso.
S.I - Hace mucho
que lo espero, aún sabiendo que siempre ha estado ahí, observando, robando cada
detalle para tallarlo en su rostro de mi. Cuando llegue a la cúspide ni
siquiera lo notare, y no opondré resistencia. La lucha queda descartada.
S.II - Amigo,
hermano querido, usted ya ni siquiera es usted, ya no espera, tal vez nunca lo
hizo, usted es el que observa a través de mis hendijas. Su tiempo es apócrifo...
los juegos son peligrosos, amigo, uno no sabe cuando empezaron, cuanto duran...
Usted ya fue preso, y la intemporal aceptación de las reglas no le permitirá
tampoco saber si esto acaba, o ya ha acabado.
S.I – (Calla…)
martes, 1 de noviembre de 2011
Ludico II (Ilinx) - Innombrable
"Juegos que se basan en buscar el vértigo, y consisten en un intento de destruir por un instante la estabilidad de la percepción y de infligir a la conciencia lucida una especie de pánico voluptuoso. En cualquier caso, se trata de alcanzar una especie de espasmo, trance o de aturdimiento que provoca la aniquilación de la realidad con una brusquedad soberana. El movimiento rápido de rotación o caída provoca un estado orgánico de confusión y de desconcierto."
4am. Vértigo fatal.
Mefistofeles me abrazó y rió en mi oído.
A partir de aquí todo es caída libre.
Percepciones trastocadas de madrugada absurda.
Ojos desorbitados que alcanzan a ver un panorama frágil.
El éxtasis desmesurado mueve a sacudones mi cuerpo yerto.
Movimientos espasmódicos e involuntarios.
4am. Todo fluye en reversa.
Mi pensamiento licuado se mezcla y desvarío.
El empellón repentino e inesperado
me hace caer hacia la vorágine de mi alma desarmada.
A partir de aquí todo es confusión súbita,
la habitación toma dimensiones inconmensurables.
Solo hay allí sonidos exiguos.
4am. Estado de vehemencia.
El mundo ha quedado vacío de palabras,
de contenido, de significados.
Aun escucho el eco de la risa truculenta.
El estado de desorden mental comienza a ceder.
A partir de aquí todo es enajenación.
Se abre espacio solo a una melodía luctuosa.
4am. Todo comienza y termina.
Roger Caillois
4am. Vértigo fatal.
Mefistofeles me abrazó y rió en mi oído.
A partir de aquí todo es caída libre.
Percepciones trastocadas de madrugada absurda.
Ojos desorbitados que alcanzan a ver un panorama frágil.
El éxtasis desmesurado mueve a sacudones mi cuerpo yerto.
Movimientos espasmódicos e involuntarios.
4am. Todo fluye en reversa.
Mi pensamiento licuado se mezcla y desvarío.
El empellón repentino e inesperado
me hace caer hacia la vorágine de mi alma desarmada.
A partir de aquí todo es confusión súbita,
la habitación toma dimensiones inconmensurables.
Solo hay allí sonidos exiguos.
4am. Estado de vehemencia.
El mundo ha quedado vacío de palabras,
de contenido, de significados.
Aun escucho el eco de la risa truculenta.
El estado de desorden mental comienza a ceder.
A partir de aquí todo es enajenación.
Se abre espacio solo a una melodía luctuosa.
4am. Todo comienza y termina.
jueves, 27 de octubre de 2011
...
Días de nada.
Ser o no ser: He aquí el dilema! ¿Qué es más elevado para el espíritu: sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna, o tomar las armas contra un piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas? ¡Morir…, dormir; No más!
¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne!
¡He aquí un término devotamente apetecible!
¡Morir…, dormir! ¡Dormir!…¡Tal vez soñar!
¡Sí ahí está el obstáculo! ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado del torbellino de la vida!
¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio!
Porque ¿Quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo, la injuria del opresor, la afrenta del soberbio, las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia, las insolencias del poder y las vejaciones que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete?
¿Quién querría llevar tan duras cargas, gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, si no fuera por el temor de un algo, después de la muerte, esa ignorada región cuyos fines no vuelve a traspasar viajero alguno, temor que confunde nuestra voluntad y nos impulsa a soportar aquellos males que nos afligen, antes que lanzarnos a otros que desconocemos? Así la conciencia hace de todos nosotros unos cobardes; y así los primitivos matices de la resolución desmayan bajo los pálidos toques del pensamiento, y las empresas de mayores alientos e importancia, por esa consideración, tuercen su curso y dejan de tener nombre de acción.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Suspensión en la humedad del pensamiento
Tal vez solo sea una impresión,
pero creo ver la dislexia que hay en tu mente y las ilusiones rotas
que caen como el sonido de una ultima hoja
crepitando en el fuego de aquel ocaso.
La confusión que te provoca el gusto del café,
que es como el perfume de aquel dolor.
Supiste darme fuertes primaveras,
confusiones entre un azul y un tornasol...
Me diste letras y canción y el gusto del sudor de la noche.
Tal vez solo yo lo vea... una partícula...
perdiéndose en la luz y el calor de este día....
Un minúsculo átomo que mira a su alrededor
y se cree gigante e infinito en su mundo.
Tu reflejo se quebró en aquel espejo que te dejo oliendo a cabaret,
y el gusto de la madrugada te empalideció los labios.
Tus pies grabaron el recuerdo de un tango negro,
último e inaudito.
Te crecieron ramas bajo los parpados,
y sus hojas ya se pueden ver cayendo por tus mejillas...
lunes, 19 de septiembre de 2011
Tal vez una peripecia
A quien la requiera... La respuesta de mi Doctor Jekyll a mi Mr. Hide.
Yo misma estoy intentando
desenmarañar mis propias palabras, que sin saber bien porque de un momento a
otro deje fluir como un río perlado y volátil desde mi inconsciente hacia mi
lógica trastocada y liberado extrañamente por mis torpes manos no solo se
estamparon con tinta en un papel, si no que además en una inexacta traducción
terminaron esparciéndose en un mar interminable de mentes que las leen.
Ahora otras conexiones
neuronales descifran un mensaje sin sentido.
Ahora me veo atrapada en
un sinfín de delicados trazos que tratan de explicarme lo inefable. Soy un no
lugar, la negación absoluta. Algunas páginas pasan de largo y yo contemplo
desde mi pináculo aquel largo camino sin huella alguna.
Todo el entorno se
trastoca repentinamente, la aparente luminiscencia que invadía la escena
desaparece… Me veo bajo el agua… la corriente arrastra mis ideas dispersas y
hace con ellas un dificultoso juego de mnemotecnia. “El orden de los factores
no altera el producto”, intento hablar pero no existo. Unos hilos de colores
dibujan una melodía en el aire y me invitan a sucumbir.
El mundo rompe bolsa,
rápidamente me encuentro desnuda y desvalida en la extrañeza… Las imágenes del
naufragio se desvanecen lentamente. Todo está teñido de un rojo tierno, al
final solo se distingue un árbol… seco, y debajo un colchón de hojas… secas, y
todos los ocres posibles se ven reflejados en mis ojos acuosos... Esta imagen
es una letanía, el cielo está escrito, el enredo es un subterfugio, el periplo
termina aquí.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Lúdico I (Alea) - Carne insurrecta
"Juegos basados en una decisión que no depende del jugador. No se trata de vencer al adversario sino de imponerse al destino. La voluntad renuncia y se abandona al destino."
Ineludible.
[De los procesos que no pueden invertirse
sin que se produzcan cambios
sustanciales en las condiciones del sistema]
y el pelo se veía como...
algo sumamente volátil...
como un susurro.
Y la sangre se calentaba
en un compás de 4/4.
...pero la belleza no se hallaba ahí...
En una mesa exagonal
cae un dado
y muestra su cara mas agraciada.
(Silencio viscoso) ...Caras de poker...
Entonces consultando
un pequeño libro de reglas,
un hombrecito de ojos vividos
saca una tarjeta roja.
Lo único que queda por hacer
es meditar.
Y el aire se torna espeso,
como... el pantano aquel.
Los pensamientos se cortan
bajo el filo de la daga.
Azarosamente, todo culmina,
y solo queda un rastro de conciencia...
ligero...
imágenes retenidas al azar,
vagamente amargas, presupuestamente ásperas
El azar se levanta y barre la incertidumbre de estos ojos longevos.
Un movimiento de muñeca,
y el cambio es [Irreversible] inevitable.Ineludible.
[De los procesos que no pueden invertirse
sin que se produzcan cambios
sustanciales en las condiciones del sistema]
(O dicho de otro modo, si clavas un clavo lo podes sacar, pero el agujero queda ahí)Entonces, solo restaba bailar,
y el pelo se veía como...
algo sumamente volátil...
como un susurro.
Y la sangre se calentaba
en un compás de 4/4.
...pero la belleza no se hallaba ahí...
En una mesa exagonal
cae un dado
y muestra su cara mas agraciada.
(Silencio viscoso) ...Caras de poker...
Entonces consultando
un pequeño libro de reglas,
un hombrecito de ojos vividos
saca una tarjeta roja.
Lo único que queda por hacer
es meditar.
Y el aire se torna espeso,
como... el pantano aquel.
Los pensamientos se cortan
bajo el filo de la daga.
Azarosamente, todo culmina,
y solo queda un rastro de conciencia...
ligero...
imágenes retenidas al azar,
vagamente amargas, presupuestamente ásperas
viernes, 2 de septiembre de 2011
Indolencia
Un lugar odioso para mi,
De todos los lugares el mas odiado,
el negado.
Mi nido de infección, de alma hueca.
Sangran los oídos e irrumpe un agotamiento inducido.
La cuna de la mediocridad rutinaria,
una escalera interminable hacia la nada.
De todos los lugares el mas impuesto,
la trampa insoslayable.
El foco de las miradas vacías,
el lugar mas gris y apático.
Un hospicio de mentes cadáver,
de espíritus nauseabundos y pestilentes.
De todos los lugares el mas bajo,
nichos de las vanguardias desgastadas,
el limbo de los idiotas.
Espacio grosero, rudimentario.
Falso palacio de los artistas,
habitado por momias y transeúntes.
Un lugar de muerte simulada.
De todos los lugares el mas odiado,
el apócrifo.
De todos los lugares el mas odiado,
el negado.
Mi nido de infección, de alma hueca.
Sangran los oídos e irrumpe un agotamiento inducido.
La cuna de la mediocridad rutinaria,
una escalera interminable hacia la nada.
De todos los lugares el mas impuesto,
la trampa insoslayable.
El foco de las miradas vacías,
el lugar mas gris y apático.
Un hospicio de mentes cadáver,
de espíritus nauseabundos y pestilentes.
De todos los lugares el mas bajo,
nichos de las vanguardias desgastadas,
el limbo de los idiotas.
Espacio grosero, rudimentario.
Falso palacio de los artistas,
habitado por momias y transeúntes.
Un lugar de muerte simulada.
De todos los lugares el mas odiado,
el apócrifo.
martes, 16 de agosto de 2011
Resto
Esto no es la brisa que entra por mi ventana.
No es la almohada tibia de la siesta.
Esto no es el rouge corrido por el tiempo.
Esto no es un marco vacío de fotografías.
No es el olor del domingo.
Esto no es el tinte rojo del cielo, ni las sonrisas de madrugada.
Esto no es las flores que cuelgan sobre mi cama.
No es la miel de la vida, no es el olvido, ni el retraso.
Esto no es la ropa vieja, ni el sofá.
No es agua enjabonada, no es rustico, ni rudimentario.
Esto no es una aguja que camina.
No es un Si bemol, ni un Fa menor séptima.
Esto no es una pipa, no es el olor del mar, ni la espuma del café.
Esto no es una nota.
No es una letra.
No es. Esto no es.
No es la oscuridad de la tormenta, ni es un gato sin cola, ni sin ojos.
Esto no es un espejo de agua.
Esto no es un error
Esto no es un error.
No es un haz de luz, ni la partícula de polvo que lo atraviesa.
Esto no es un cortejo fúnebre, ni un cajón lleno de olvidos.
No es. Esto. No, es... Esto no fue.
No es.
Esto no es.
No es la almohada tibia de la siesta.
Esto no es el rouge corrido por el tiempo.
Esto no es un marco vacío de fotografías.
No es el olor del domingo.
Esto no es el tinte rojo del cielo, ni las sonrisas de madrugada.
Esto no es las flores que cuelgan sobre mi cama.
No es la miel de la vida, no es el olvido, ni el retraso.
Esto no es la ropa vieja, ni el sofá.
No es agua enjabonada, no es rustico, ni rudimentario.
Esto no es una aguja que camina.
No es un Si bemol, ni un Fa menor séptima.
Esto no es una pipa, no es el olor del mar, ni la espuma del café.
Esto no es una nota.
No es una letra.
No es. Esto no es.
No es la oscuridad de la tormenta, ni es un gato sin cola, ni sin ojos.
Esto no es un espejo de agua.
Esto no es un error.
No es un haz de luz, ni la partícula de polvo que lo atraviesa.
Esto no es un cortejo fúnebre, ni un cajón lleno de olvidos.
No es. Esto. No, es... Esto no fue.
No es.
Esto no es.
sábado, 16 de abril de 2011
Hablame como la lluvia y dejame escuchar...
La soledad es algo ineludible, la ilusión de no estar solos la generamos nosotros cuando armamos vínculos humanos fuertes. Pero acaso estos vínculos fuertes pueden también ser ilusorios. Un hombre y una mujer cualquiera, en un lugar del mundo cualquiera, en una situación de precariedad absoluta. La debilidad es algo general en el entorno y en ellos, casi pareciera como si todo estuviese estancado, como si existiera solo un movimiento aparente.
Su relación es una mera excusa para aplacar su vacio, los vínculos están rotos, pero forzados a seguir funcionando. La comunicación es algo imposible entre ellos, pero el miedo a la soledad, al vacio absoluto es más fuerte y los hace permanecer juntos. La lluvia arrecia por momentos, como si en ella muchas voces se superpusieran, en su disminución es como un arrullo, el silencio también es vacio, también es soledad, cualquier sonido es bienvenido en este mundo de los amantes huecos.
Ella habla como la lluvia, arrulla, con voz casi maternal, alivia la soledad del hombre, simplemente por emitir sonido, todo calma por un instante.
Beben agua, se purifican, intentan renovarse, renovar el vínculo, la relación, el momento, cortar el deja-vu, pero el vacio demasiado arraigado. Como a las raíces de una planta, el agua solo sirve para alimentar la situación, todo crece mientras pasa el tiempo.
Afuera el mundo sigue, los niños crecen, el agua fluye y una nueva música marca tiempos distorsionados, polirritmicos.
Su relación es una mera excusa para aplacar su vacio, los vínculos están rotos, pero forzados a seguir funcionando. La comunicación es algo imposible entre ellos, pero el miedo a la soledad, al vacio absoluto es más fuerte y los hace permanecer juntos. La lluvia arrecia por momentos, como si en ella muchas voces se superpusieran, en su disminución es como un arrullo, el silencio también es vacio, también es soledad, cualquier sonido es bienvenido en este mundo de los amantes huecos.
Ella habla como la lluvia, arrulla, con voz casi maternal, alivia la soledad del hombre, simplemente por emitir sonido, todo calma por un instante.
Beben agua, se purifican, intentan renovarse, renovar el vínculo, la relación, el momento, cortar el deja-vu, pero el vacio demasiado arraigado. Como a las raíces de una planta, el agua solo sirve para alimentar la situación, todo crece mientras pasa el tiempo.
Afuera el mundo sigue, los niños crecen, el agua fluye y una nueva música marca tiempos distorsionados, polirritmicos.
martes, 8 de marzo de 2011
Aquel Hombre...
Ahí viene el hombre, sobreviviendo,
surcando grandes lenguas de fuego,
caminando entre a las esquirlas de la vida.
Viene sembrando un mañana,
dejando huella y legado.
Ahí está el hombre, camina sereno,
con su mirada tosca de ver tristezas,
lo atraviesa un halo de esperanza,
el brillo de haber vivido...
Lo veo al hombre, sentado frente a mí,
con sus historias de fantasía real,
con sus hermosos consuelos.
Allá va el hombre, corriendo hacia su deber,
dejando su cuerpo y su alma entre las llamas,
nublando su vista con el humo negro,
abrazándose a la vida...
desprendiéndose tristemente de ella...
aceptando que hasta ahí llega su labor...
Me mira el hombre a los ojos,
"No sirve de nada sufrir,
uno tiene que hacer lo que pueda por ayudar"
Que impenetrable me había parecido el hombre
en algún otro momento de mi vida...
Allá va el hombre, muchos pasos adelante,
abriendo camino... no lo pierdo de vista,
todavía es guía de estos senderos...
Tal vez el no lo sabe, pero mucha gente detrás
viene siguiendo sus fuertes pasos...
surcando grandes lenguas de fuego,
caminando entre a las esquirlas de la vida.
Viene sembrando un mañana,
dejando huella y legado.
Ahí está el hombre, camina sereno,
con su mirada tosca de ver tristezas,
lo atraviesa un halo de esperanza,
el brillo de haber vivido...
Lo veo al hombre, sentado frente a mí,
con sus historias de fantasía real,
con sus hermosos consuelos.
Allá va el hombre, corriendo hacia su deber,
dejando su cuerpo y su alma entre las llamas,
nublando su vista con el humo negro,
abrazándose a la vida...
desprendiéndose tristemente de ella...
aceptando que hasta ahí llega su labor...
Me mira el hombre a los ojos,
"No sirve de nada sufrir,
uno tiene que hacer lo que pueda por ayudar"
Que impenetrable me había parecido el hombre
en algún otro momento de mi vida...
Allá va el hombre, muchos pasos adelante,
abriendo camino... no lo pierdo de vista,
todavía es guía de estos senderos...
Tal vez el no lo sabe, pero mucha gente detrás
viene siguiendo sus fuertes pasos...
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